Para detener al comején subterráneo se hacen perforaciones en el piso, la pared o la zona afectada y se inyecta el producto a presión. Así se forma una barrera química continua que impide que la colonia entre a la edificación y llegue a la madera.
Cuando el daño ya está en puertas, muebles, escritorios u otros objetos de madera, se tratan directamente para rescatarlos; en piezas de valor puede combinarse con gasificación.
Señales para pedir una inspección: caminos de tierra en paredes, alitas en ventanas después de la lluvia, polvillo bajo muebles o madera que suena hueca.
